
Al parecer ponerse de enemigo a Manu Chao no fue la mejor estrategia del derechista Partido Popular de cara a los comicios del Domingo pasado en España. El músico había llamado a todos los españoles a votar “por cualquier partido que no sea el PP” debido al episodio que sufrió cuando la agrupación que proponía a Mariano Rajoy para la presidencia tomó su tema “La Trampa”, sin autorización, y lo utilizó en uno de sus spots de campaña. Finalmente el actual presidente Jose Luis Rodriguez Zapatero, del socialista partido PSOE, fue reelegido venciendo por 3 puntos a Rajoy.
El conflicto se suscitó a partir de un comunicado publicado por el cantante en su página oficial, donde denunciaba al PP expresando su “desagradable” sorpresa al descubrir la utilización sin permiso y de forma totalmente ilegal de su tema, interpretado junto con Tonino Carotone. El agravante que indica Manu en el comunicado es que la canción se utilizó en un video partidista, electoralista y denigrante “para tercios”. Esta claro que las ideas políticas con las que comulga el músico distan mucho de las que defiende el PP, como lo deja claro en el comunicado. También indica sentirse sorprendido por el hecho de que el partido de derecha, quien siempre persiguió un ideario de “normalidad rancia y peligrosa”, utilice un tema de un músico que nunca se definió como normal.
El conflicto generó muchas opiniones cruzadas ya que Manu siempre fue un ferviente defensor de la libre circulación de musica, libros y peliculas por internet y este caso no sería más que otra muestra de lo que él defiende. Una cosa es la descarga de música o películas para el consumo personal y sin ningun fin de lucro, que es el interés básico de la mayoría de los downloaders, y otra muy distinta es utilizar música de forma ilegal y sin autorización del autor para promover marcas o, como es este el caso, a un candidato político.
Definitivamente no le salió muy bien la jugada al PP.

Ya casi no había tiempo. Esos 2 segundos en el reloj, que en general significan algo así como una eternidad en este deporte, no parecen satisfacer de esperanza el corazón de los nuestros. No importaba el esfuerzo casi sobrehumano, el talento repetido… ya casi nada importaba. Pero todavía “había” que jugar esos 2 segundos. Montecchia tomó el balón sintiendo todo el pesar de ese punto de diferencia y comandó el ataque, como quien camina hacia el patíbulo. Divisó a Ginóbili y le pasó la responsabilidad; si había que morir mejor hacerlo de pie. Pero justo en ese instante vaya a saber quien trastocó los designios. Como si alguien hubiese mezclado las cintas de la película brindándole un nuevo final a la obra, uno que nadie esperaba. Ese es el mandato de los distintos. El balón salió de la mano del número 5 y, a partir de allí, todo fue silencio. Nadie de este lado del Atlántico sintió la chicharra que daba por finalizado el partido porque la pelota todavía viajaba hacia su destino. Y finalmente, en silencio, se deslizó dentro de la canasta luego de haber rebotado contra el tablero colorido. El partido estaba ganado. Se había vencido no solo a Serbia y Montenegro, sino a la desesperanza y al aplomo. La euforia se convirtió en la compañera de ese plantel que ahora corría a abalanzarse sobre el máximo artífice de ese triunfo. El que lo había hecho una vez más. El distinto.

Ese 15 de Agosto Emanuel Ginóbili no solo le dio un triunfo vital al seleccionado de básquetbol argentino, triunfo que lo catapultaría a conseguir la tan ansiada medalla dorada, sino que lo graduó a él mismo de diferente. Fue la primera vez que pudimos ver en Manu una de esas acciones que transforman a los cracks en verdaderas estrellas que perduran a través de los tiempos. Responsable de que el ciudadano común se preocupe por lo resultados del básquetbol en un país donde este deporte está muy detrás del fútbol en popularidad, Ginóbili continuó dando que hablar: ganó el título de la NBA en 2005, coqueteando con el MVP, mención que quizás mereció mas que Duncan pero donde la “chapa” del de las Islas Vírgenes le dio esa luz de ventaja, y el de 2007, ya afianzado como uno de los pilares fundamentales de los Spurs, franquicia que se asegura su talento pagándole mas de 9 millones de dólares por año.

Decir que Manu es el mejor deportista que dio nuestro país después de Maradona es hacer justicia a la verdad y reconocer la historia en el momento que se está produciendo. Hoy por hoy debe ser, junto con Steve Nash, el extranjero más reconocido y apreciado dentro de una liga poco acostumbrada a que jugadores de otro medio se alcen con victorias o actuaciones descollantes. En parte es por eso que lo de Ginóbili es tan meritorio y ya tiene reservado un lugar en el apartado de las glorias del deporte: porque debió luchar contra el nacionalismo de una sociedad que considera que el básquetbol es patrimonio únicamente propio y que cualquiera que llegue, más aún un hispano, está claramente fuera de su medio. No es casualidad que, sin importar las actuaciones del bahiense durante los últimos años, haya participado una sola vez del juego de las estrellas, donde la gente elige a sus favoritos para ser titulares y los entrenadores a los suyos para ser suplentes. Pero a fuerza de tesón, sacrificio y una gran obsesión por la perfección (siempre en el buen sentido) Manu se ganó a propios y ajenos. Gregg Popovich, su entrenador, está obnubilado con su juego y lo considera su carta fuerte a la hora de hacer diferencia, sus compañeros ya lo consideran líder y lo buscan cuando “las papas queman”, y si uno se detiene a ver las tribunas, cada vez encontrará más niños con las remeras del número 20. La movida de marketing y prensa alrededor de él es fabulosa, comparable a las grandes estrellas norteamericanas de este deporte o del fútbol americano. Pero el bahiense mantiene los pies sobre la tierra. Participa en campañas benéficas, fomenta el crecimiento del básquet en nuestro país mediante la organización de clínicas del deporte y, desde hace poco tiempo, posee su propia fundación, mediante la cual aporta su grano de arena para paliar las desigualdades sociales que sufre la Argentina.
Hoy el básquetbol argentino pasa por un momento de bonanza, con 6 compatriotas jugando en la liga más importante del mundo, y mucho le debe a este jugador que debutó en Andino de la Rioja. Un hombre que ha sabido mantener su cabeza fría en momentos donde una persona común se quebraría indefectiblemente. Que ha podido lidiar con la presión de millones de ojos mirándolo y millones de dólares patrocinándolo. Y que, sin importar todas esas variables, ha logrado imponer su estilo y marcar a fuego su nombre en el firmamento inexpugnable de las máximas estrellas. Por eso debemos reconocer a Manu “en vida”, porque dentro de muchos años algún adolescente preguntará ¿Usted vio jugar a Ginóbili?, y responderle que no sería el equivalente a haberse perdido un pedazo de historia.

Luego del recital dado en nuestro país en el marco del Quilmes Rock 2004, The Offspring, la banda encabezada por Dexter Holland se fue perdiendo en la nebulosa que suele envolver a un gran número de bandas de punk-rock californiano. No fue suficiente el disco de grandes éxitos, que incluía entre otros el tema “Cant Repeat”, para volver a vigorizar a quienes otrora se convirtieron en uno de los principales exponentes de la nueva generación de punk-rockers que nos trajo la década de los 80, pegados a la cola de grandes íconos como NOFX o Bad Religion. Discusiones y desacuerdos a granel diezmaron la cordialidad de la banda, que comenzó un largo proceso que algunos fanáticos ya vislumbraban terminaría con el adiós definitivo. Pero aunque, hoy por hoy, a estas costas no lleguen muchas noticias de los míticos creadores de himnos como “Self Esteem” y “The Kids arent all right”, Holland y los suyos siguen sonando y están en pleno proceso de grabación de un nuevo cd de estudio que todavía no tiene fecha de lanzamiento.
La banda debió aprender a lidiar con un problema que surgió luego de la etapa de Conspiracy of One y que se ha vuelto recurrente con el correr de los años: la falta de la consolidación definitiva de un baterista. En el año 2002, en plena grabación de “Splinter”, Ron Welty, baterista histórico de la banda, abandona el grupo. Ante la posibilidad de interrumpir el proceso de grabación, Dexter recurre al ex baterista de Vandals and a perfect Circle, John Freese, que será el encargado de ponerse detrás de los platillos temporariamente para completar el disco. En la grabación de este cd tambien participaron Jim Lindberg de Pennywise y Jack Grisham de True Sounds of Liberty, quien interrumpió su campaña para Gobernador de California con este objetivo. Pero finalmente sería Atom Willard, quien estubiera diez años tocando en Rocket from the Cript, el elegido para reemplazar a Welty. Luego de esto hubo un breve lapso de tranquilidad en lo que a la conformación de la banda respecta; Splinter fue lanzado y marcó el regreso al primer plano del grupo, lo que los llevó a realizar giras mundiales, entre ellas la que los depositó en Sudamérica luego de un largo tiempo. Desafortunadamente parece que en la historia de The Offspring todo período de calma se ve violentamente sacudido y esta vez no será la excepción, porque en 2007 y luego de 5 años en las filas de la banda de California, Atom Willard decide abandonar el grupo. Su decisión pasa por la idea de focalizarse de lleno en su nuevo proyecto, que comparte con el ex Blink 182 Tom Delonge, Angels and Airwaves. Nuevamente con un trabajo en mente, el grupo de Holland perdía una de sus piezas. Como ya es una desafortunada costumbre para la banda, John Freese debió tomar el mando para las grabaciones que se estaban dando. Sin embargo esta vez la transición será menos traumática y Pete Parada, el ex Saves the Day y Face to Face, se convierte en el nuevo encargado de los platillos, haciendo su presentación oficial en el Summer Sonic Festival de Japón, el ultimo Agosto.
El dia de hoy encuentra a la banda en pleno proceso de grabación de su próximo disco y con la mirada puesta en un nuevo resurgimiento, como aquel que se dio con Splinter, que la vuelva a poner en la cima del firmamento rocker del momento. Dejando claro que la vigencia se sigue manteniendo y que los antiguos combatientes del punk-rock californiano de guitarras frenéticas y sonidos vigorosos todavía tienen fuerza como para dar un par de gritos mas.

¿ No ves que es tiempo ya de ser, de nacer? Con este grito de guerra Joaquin Guillén busca el despertar las conciencias de los prisioneros sin posibilidades de escape. Inagura de esta forma una nueva oda al antiimperialismo y la libertad. Un nuevo capítulo en la vida de una banda que ha hecho de su alrededor el hábitat perfecto donde encontrar la inspiración. Es que en “Camino a Idilia”, su nuevo trabajo , Shaila , el conjunto encabezado por Joaquín y Pablo Coniglio, refuerza su mensaje de liberación latinoamericana ofreciéndonos segmentos memorables donde la fuerza de los acordes solo es superada por la de la idea a transmitir.
El disco arranca con Sudamerica II-El Fracaso Regional, segunda de las tres partes en las que se divide este relato de las vivencias de la región y sus habitantes que nos propone la banda, y que es el punto de partida del nuevo trabajo. Si bien la idea del hostigamiento de esta parte del continente, principalmente por sus vecinos del norte, estubo siempre presente en las anteriores entregas de Shaila, en Camino a Idilia esto pasa es ser el eje temático el cual tocarán la mayoría de las canciones de esta entrega. Sudamérica I-Malinche y Sudamérica III-La Meta Supranacional coronan con maestría este tridente ideológico convirtiendose en los puntos mas altos del disco. Pero Shaila nunca deja de ser Shaila, por lo tanto podremos encontrar en Camino a Idilia baladas hardcore con el sello típico de la banda como “Noviembre”, elegida por los fánaticos como el mejor tema del cd, y otras interpretaciones donde la voz de Guillén dibuja un arco perfecto que le aporta la fuerza justa y permite potenciar la melodía, como en “Aunque digan que no”. El conflicto con Uruguay por las papeleras no les es ajeno a los músicos de la banda que gritan desde “Incendio Global” las consecuencias de la instauración de la pasteras y se realizan cuestionamientos básicos en relación a la ecología mundial, donde hay una acusación escondida (y no tanto) a las empresas multinacionales que tanto material le dieron durante estos 13 años a Shaila. “Ironía”, “Los Caminantes”, canciones cuyo híbrido da nombre al disco, y “Paralogismo en 6” coronan un trabajo muy esperado que reafirma nuevamente la madurez musical de la banda, que se exhibe desde “Mañanas”.
¿ Quien taló en Brasil nuestro edén?, la pregunta se clava con una daga en el fondo de las corazones de cada uno que escucha el trabajo, cargada de reclamo, cargado de esa insistencia por el cambio, por parte de una banda que ha hecho de la persecución de las utopías su estilo y firma. Y en esta realidad actual, Camino a Idilia llega a renovar con grito frenético el firmamento musical... y que bien que viene.

Difícil se hizo la espera. Larga, lacerante. Casi eterna. Pero como casi todas las cosas en esta vida tiene un final. Incluso esta nebulosa en la que viven(imos) en cierta época del año los que, como alguna vez describió un famoso columnista de radio, tienen(emos) este "problema". Se sienten casi "perdidos" en él. Pero siempre hay luz al final del túnel, o mejor dicho, hay luz dentro de la escotilla. Porque lo cierto es que el pasado 31 de enero se estrenó en los EEUU la cuarta temporada de la serie que fanatiza a grandes, medianos y chicos por igual. Claro está, nos referimos a la odisea del grupo de sobrevivientes del vuelo Oceanic 815 ( el famoso eight-fiftheen), comandados por Jack, secundado por Kate y Sawyer. El grupo donde John Locke es visto como un villano por algunos y respetado por otros. El grupo que Benjamin Linus busca constantemente separar, sembrando la semilla de la discordia en búsqueda de sus propios y oscuros fines. Por si alguien todavia se siente "perdido", nos referimos a Lost.

Nuevos capitulos, nuevos conflictos. Incluso antes de estrenarse la cuarta temporada debió lidiar con el problema recurrente en toda la tv hollywoodense del momento: la famosa huelga de guionistas. Huelga que afectó a la serie al punto de que solo hay ocho capítulos escritos hasta ahora. Pero ya dentro del argumento en si ¿recuerdan donde habia quedado todo? Hagamos memoria. Charlie Pace, aquel músico frustrado y que su historia de amor-odio con su hermano tanto nos recuerda a la constante batalla de egos de los integrantes de Oasis, arriesga su vida luego de que Desmond le dijera que ésta era la unica forma de que Claire escapara de la isla sana y salva. Su sacrificio le permite a Jack contactarse con el barco de la recién caída del cielo Naomi y asegurarse el ticket de salida para todos en la isla. Pero antes de morir Charlie se entera de que los integrantes del barco de Naomi no son los desinteresados rescatistas que dicen ser y, en un último y desesperado esfuerzo, se lo comunica a Desmond a través de la escotilla de la estación sumergida, en una de las escenas más impactantes de la saga. Con este conflicto se inicia la nueva temporada.

Ahora surge el problema de que creer. Esto plantea un conflicto de fe a gran escala en momentos desesperados. De esto en parte se trata Lost. De un grupo de personas lidiando constatemente contra la ínfimas posibilidades de retornar a su hogar, tomando decisiones en base a suposiciones y hechos que tienen tan poca lógica que parece que cualquier camino que se tome guiará al punto de partida nuevamente. Es el paradigma del comportamiento humano en condiciones de encarcelación o de desconocimiento del medio. Y eso es lo apasionante. Porque el espectador no solo quiere saber si van a salir de la isla o no. También quiere saber qué es la isla. Cuáles son sus secretos, qué es lo pasa por la cabeza de los autores. Todos juegan a ser el dueño de la verdad. Todos quieren ser el que tenga una teoría mas acabada del conflicto verdadero. El análisis apasiona, es el ingrediente extra de Lost. Pocas veces una serie de tv dio tanta rienda suelta a la imaginacion del que la ve, potenciando ideas sobre el cómo, cuando y especialmente, por qué. Casi se podría decir que cada espectador es el sobreviviente que falta. Las identificaciones con los personajes están a la orden del día y suman en esta ecuación que da fanatismo como resultado. Las personalidades son tantas y tan disímiles que cada uno tendra a su favorito, proyectando quizás como se manejaría la propia persona en un ambiente similar, que no necesariamente tiene que ser una isla del Pacífico, puede ser una oficina de trabajo o un grupo de amistades.

Un nueva temporada comienza con las renovadas expectativas que esta serie supo crear en todos sus “fieles”. La apuesta ahora para los autores será la de revalidar los pergaminos, de no matar al proyecto que promete revolucionar todo lo que se venia haciendo hasta ahora en materia televisiva. Publicidad, internet, downloaders, merchadising y demas yerbas acompañan a este buque insignia. Solo nos queda observar atentamente cada detalle, tratando de no perder pisada y hasta lograr generar nuestras propias teorías. Quien sabe, a lo mejor alguno de nosotros descubre el gran misterio...

La cara de Tom Brady inunda los avisos publicitarios. Cualquier mención relativa al futbol americano automaticamente se relaciona con el rubio quarterback de los Pats que va camino a coronar "su año perfecto". Dieciocho partidos ganados al hilo, la ofensiva mas demoledora de la historia de la liga, un mariscal de campo que ya se codea con los mejores de la historia y que va rumbo a romper el record de Joe Montana. La conclusión a la que cualquier persona llega es definitiva: los New England Patriots NO PUEDEN perder el Super Bowl. No hay forma. Incluso lo reflejan las casa de apuestas, donde el triunfo de los de Brady paga menos de la mitad que el triunfo de "los otros". El rival de turno. El último escollo de los dirigidos por Bill Bellichick rumbo a la historia. Pero a veces, solo a veces la lógica matemática no aplica en la vida. A veces el débil puede ver en su debilidad una posibilad y explotarla para dejar enmudecido al mundo entero, literalmente. Y mucho menos si hablamos de deporte. Cualquier técnico de fútbol, básquet o rugby debería grabar el Super Bowl XLII para mostrarlo a sus dirigidos cuando se cree que un partido o torneo ya esta ganado, o cuando los favoritismos son tan claros que pueden nublar la razón de los jugadores. Porque lo cierto es que ayer los New York Giants, los "otros", le arrebataron el Super Bowl a Brady y sus Patriots. Le arrebataron la historia en una demostración de más de una hora de juego, estrategia, garra y de ese sentimiento que solo los grandes demuestran, que es el de no dar nada por perdido aun en los momentos en en que las circunstancias son adversas. Los vencieron por 17-14 con una excelente tarea de su quarterback Eli Manning y de su linea defensiva que no dejo pensar a Tom Brady. Si, ese mismo que iba a hacer historia.

El partido comenzó trabado. Ya desde el comienzo se notó que Brady no estaba en su mejor noche y que sin él brillando la mejor ofensiva de la liga quedaba considerablemente diezmada. Ese es quizás el problema de los equipos que son manejados por cracks indiscutidos: crean una gran dependencia en él y ante la ausencia o bajo nivel se quedan sin argumentos. Ante la duda véase el ejemplo Boca-Riquelme. Los Giants se adelantaron en el marcador a través de un gol de campo pero rápidamente los Pats pusieron las cosas en su lugar anotando el primer TouchDown del Super Bowl de la mano de su corredor de potencia Maroney. Con el 7-3 los equipos se fueron al descanso a intentar dilucidar la forma de abrir la defensa rival y los espectadores se quedaron disfrutando el show de Tom Petty.

En la segunda etapa se desató toda la carga emocional. Brady encontró a Randy Moss en la zona de anotación y adelantó a los Patriots faltando 2:45 segundos para el final, dejando a su equipo 4 puntos arriba y a los Giants con 83 yardas por recorrer en ese corto tiempo. Parecía una quimera. Pero allí apareció el MVP del día. Como hiciera su hermano Peyton el año último, Eli Manning sacó a relucir todas sus condiciones de líder y se graduó de estrella al sacarse de encima a por lo menos 4 rivales y despacharse con un pase por el medio del campo que encontró a David Tyree para el 1ero y 10, en una atrapada que quedará para la historia como una de las grandes atrapadas de los Super Bowl de todos los tiempos. Luego de eso el menor de los hermanos divisó a su mejor corredor, Plaxico Burress, libre dentro de la zona de anotación y hacia allí envió su pase. Con 30 segundos por jugar el triunfo estaba sellado. Ya las calles de Nueva York se llenaban de color, de las tribunas comenzaba a caer el papel picado rojo y blanco y los periodistas de todo el mundo hablaban de "hazaña". Bill Bellichick corría hacia su vestuario, sin ganas de ser espectador del festejo que lo tendría que haber tenido como protagonista. Se iba... aunque el partido no había terminado.
El 3 de Febrero quedará marcado en la historia como el día en que los Giants se hicieron Gigantes. Como el día en el que se cayeron definitivamente los favoritismos, el día en el que quedo demostrado que a las individualidades favorecen al equipo, pero nunca son el equipo. Y sobre todas las cosas que los partidos se ganan en la cancha, no en los comerciales, en el boca a boca o en las casas de apuestas.

Un tema de cuatro acordes puede parecer pobre si no se lo ve en su conjunto. Puede ser denostado por los pseudoexpertos que adhieren con otras ideas musicales por calificarlo de musica simple. Incluso podrá decirse que las melodías son parecidas entre sí. Pero eso sería una visión muy simplista, carente de toda objetividad. Porque temas de cuatro acordes han sido las caras visibles de un cambio profundo y necesario en la historia de la música y de todo la sociedad.
Lo cierto es que a principios de los 70s, el Punk-Rock surge como un movimiento que pretende devolver el rock & roll a sus raíces, volver a lo básico. En él prima un contenido de protesta muy fuerte en un envase austero, que fueron temas de pocos acordes y melodías simples. Los Sex Pistols fueron los primeros íconos de este movimiento en Inglaterra. Guitarras con sonido fuerte y veloz mas un mensaje que cargaba contra el status quo reinante llevaron a esta banda a ser reconocida hoy por hoy como una de las fundadoras de este estilo. En una época donde la sociedad necesitaba un golpe de timón los Pistols se levantaron y supieron ser una de las primeras voces que criticaron a la monarquía, hasta el momento intocable en el marco de la sociedad sajona. Su disco "Never Mind the Bollocks" despertó al pueblo de ese letargo y hoy por hoy es considerado como una de las bisagras que ayudaron al cambio. Johnny Rotten, Sid Vicious y cia. no pasarán a la historia como los músicos mas virtuosos, pero si como los portadores de un mensaje de rebelión y como los fomentadores de un cambio de mentalidad que, eventualmente, propició una modificación en la sociedad entera. La posta que dejaron los Sex Pistols fue tomada posteriormente por bandas como The Clash y Buzzcocks que, dentro de su propio estilo, fueron los continuadores del movimiento iniciado por la banda de Rotten.

En los Estados Unidos cuatro jóvenes de Forrest Hills comenzaron a tocar temas cortos, de no mas de dos minutos, con guitarras estruendosas que relataban las vivencias y penurias de cualquier adoleceste de clase media baja. Lookeados con camperas de cuero, lentes oscuros y utilizando bases del primer pop para derivar en un sonido mas rockabillie, Johnny, Joey, Tommy y Dee Dee, Los Ramones, fueron el despertar del Punk Rock en norteamérica. Paradójicamente una banda que hoy no tiene discusión dentro de firmamento histórico musical no fue bien recibida por el público local. De esta manera, debieron cruzar el óceano hasta Inglaterra, donde el público estaba más abierto a su sonido, debido a la anterior aparición de los Sex Pistols y The Clash. Su música lejos estaba de asemejarse a la de los liderados por John Lydon (Johnny Rotten), siendo esta menos vertiginosa que la de los Pistols, pero manteniendo los preceptos en lo que se basaron ambas bandas.

Los 80s generaron una nueva oleada de grupos que tomaron el Punk Rock como la herramienta transmisora de sus pensamientos hacia el mundo. Los focos de la protesta habían cambiado, pero algunos se mantenian vigentes. La realidad de las clases bajas, las vivencias de los adolescentes, los problemas cotidianos relacionados con la autoridad y el gobierno fueron algunos de los puntos salientes. Bandas como Green Day, Rancid, Nofx y Pennywise se erigieron como los cultores de esta New Wave y fueron los primeros en mezclar elementos del Hard Metal con el Punk Rock mas tradicional. Este sonido será el puntapié inicial para el surgimiento de nuevos estilos tales como el Punk Pop, el EMO, el Punk Revival.
A casi 35 años de la aparición de los Sex Pistols podemos coincidir que el Punk Rock llegó en el momento justo, siendo quizás un bálsamo que pedía a gritos una sociedad hastiada de los reglamentos y el establishment. Casi sin quererlo, produjo uno de los cambios más grandes que se recuerden, donde la musica fue fundamental, por ser la transmisora de nuevas ideas. Música formada por temas de cuatro acordes. Como para que nadie los vuelva a calificar de simples...
