La cara de Tom Brady inunda los avisos publicitarios. Cualquier mención relativa al futbol americano automaticamente se relaciona con el rubio quarterback de los Pats que va camino a coronar "su año perfecto". Dieciocho partidos ganados al hilo, la ofensiva mas demoledora de la historia de la liga, un mariscal de campo que ya se codea con los mejores de la historia y que va rumbo a romper el record de Joe Montana. La conclusión a la que cualquier persona llega es definitiva: los New England Patriots NO PUEDEN perder el Super Bowl. No hay forma. Incluso lo reflejan las casa de apuestas, donde el triunfo de los de Brady paga menos de la mitad que el triunfo de "los otros". El rival de turno. El último escollo de los dirigidos por Bill Bellichick rumbo a la historia. Pero a veces, solo a veces la lógica matemática no aplica en la vida. A veces el débil puede ver en su debilidad una posibilad y explotarla para dejar enmudecido al mundo entero, literalmente. Y mucho menos si hablamos de deporte. Cualquier técnico de fútbol, básquet o rugby debería grabar el Super Bowl XLII para mostrarlo a sus dirigidos cuando se cree que un partido o torneo ya esta ganado, o cuando los favoritismos son tan claros que pueden nublar la razón de los jugadores. Porque lo cierto es que ayer los New York Giants, los "otros", le arrebataron el Super Bowl a Brady y sus Patriots. Le arrebataron la historia en una demostración de más de una hora de juego, estrategia, garra y de ese sentimiento que solo los grandes demuestran, que es el de no dar nada por perdido aun en los momentos en en que las circunstancias son adversas. Los vencieron por 17-14 con una excelente tarea de su quarterback Eli Manning y de su linea defensiva que no dejo pensar a Tom Brady. Si, ese mismo que iba a hacer historia.




El partido comenzó trabado. Ya desde el comienzo se notó que Brady no estaba en su mejor noche y que sin él brillando la mejor ofensiva de la liga quedaba considerablemente diezmada. Ese es quizás el problema de los equipos que son manejados por cracks indiscutidos: crean una gran dependencia en él y ante la ausencia o bajo nivel se quedan sin argumentos. Ante la duda véase el ejemplo Boca-Riquelme. Los Giants se adelantaron en el marcador a través de un gol de campo pero rápidamente los Pats pusieron las cosas en su lugar anotando el primer TouchDown del Super Bowl de la mano de su corredor de potencia Maroney. Con el 7-3 los equipos se fueron al descanso a intentar dilucidar la forma de abrir la defensa rival y los espectadores se quedaron disfrutando el show de Tom Petty.



En la segunda etapa se desató toda la carga emocional. Brady encontró a Randy Moss en la zona de anotación y adelantó a los Patriots faltando 2:45 segundos para el final, dejando a su equipo 4 puntos arriba y a los Giants con 83 yardas por recorrer en ese corto tiempo. Parecía una quimera. Pero allí apareció el MVP del día. Como hiciera su hermano Peyton el año último, Eli Manning sacó a relucir todas sus condiciones de líder y se graduó de estrella al sacarse de encima a por lo menos 4 rivales y despacharse con un pase por el medio del campo que encontró a David Tyree para el 1ero y 10, en una atrapada que quedará para la historia como una de las grandes atrapadas de los Super Bowl de todos los tiempos. Luego de eso el menor de los hermanos divisó a su mejor corredor, Plaxico Burress, libre dentro de la zona de anotación y hacia allí envió su pase. Con 30 segundos por jugar el triunfo estaba sellado. Ya las calles de Nueva York se llenaban de color, de las tribunas comenzaba a caer el papel picado rojo y blanco y los periodistas de todo el mundo hablaban de "hazaña". Bill Bellichick corría hacia su vestuario, sin ganas de ser espectador del festejo que lo tendría que haber tenido como protagonista. Se iba... aunque el partido no había terminado.

El 3 de Febrero quedará marcado en la historia como el día en que los Giants se hicieron Gigantes. Como el día en el que se cayeron definitivamente los favoritismos, el día en el que quedo demostrado que a las individualidades favorecen al equipo, pero nunca son el equipo. Y sobre todas las cosas que los partidos se ganan en la cancha, no en los comerciales, en el boca a boca o en las casas de apuestas.

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